21: Blackjack

Ellos ven las cartas, yo te adivino la historia (4).

Una película alegre, entretenida, dinámica y sin mayores pretensiones que hacerte pasar un rato agradable y simpático, cosa que consigue, pero para ello debes obviar sus defectos, que desgraciadamente son bastantes, el primero de ellos es que es sumamente previsible, todo sigue un patrón, un patrón mil veces visto, una fórmula usada hasta la extenuación, pero que por lo que parece aún da sus frutos.

El siguiente pero que se le puede poner a la película es como desarroya la previsible trama, porque aunque algo sea previsible se puede contar bien, mal, regular, midiendo bien los giros o dando bandazos sin parar, pues bien, digamos que en esta película el conductor empieza el trayecto sereno y termina borracho perdido terminando en la cuneta y salvándose por los pelos, es decir tras un inicio bastante firme, el director da varios giros poco verosímiles en todos los aspectos para intentar dar un golpe de efecto fallido.

Otro borrón en el expediente serían las actuaciones, donde sólo se salva Kevin Spacey, que da un soberano repaso a esa camada de jovenes, quizá prometedores, pero de momento, demasiado verdes actores.

Para terminar la lista de defectos más cantosos voy a decir que en mi opinión su metraje se me antoja excesivo, la historia la conocemos todos, y teniendo en cuenta el modo como está contada y resuelta creo que en una hora y media hubiese sido más que suficiente y el resultado hubiese sido más satisfactorio.

No obstante, y a pesar de todos estos defectos, la película se deja ver, sobre todo si sabes a lo que vas y no le pides peras al olmo, y aunque de forma irregular te lo ofrece, la estética de videoclip en este caso como mínimo da algo de empaque y dinámismo a la historia, que si bien no aporta nada, sí que diría que logra entretener, la película no busca nada más que ofrecer 2 horas de diversión, y aunque con altibajos, se puede decir que logra su objetivo.

No puedo terminar esta crítica sin hacer mención especial a la bochornosa escena de la clase de estadística y la teoria del canvio de variable, cualquier persona con 2 dedos de frente ve que lo que allí se dice es una soberana estupidez, y de paso me sirve como epílogo final a lo que viene a ser esta película, un entretenimiento vacio que divierte siempre y cuando se observe sin reparar ya no en un análisis exhaustivo de lo que se cuenta, si no tan siquiera en un mero análisis superficial.

No hay comentarios: