Mostrando entradas con la etiqueta Recomendaciones personales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Recomendaciones personales. Mostrar todas las entradas

El rey de California

Después de ver esta película puedo afirmar que los videoclubs aún tienen su razón para existir. Y es que difícilmente me hubiese acercado a esta producción si no fuese porque fue lo único que me pareció medio interesante en uno de estos establecimientos... y la verdad es que mereció la pena.

Resumiendo de un modo rápido lo que ofrece esta producción podría decir que sigue los cánones de las últimas comedias de éxito del cine independiente norteamericano. Es decir películas que cuentan historias de personajes peculiares, cuya acción transcurre ambientada en la clase media-baja de la sociedad norteamericana y donde el argumento busca con el mismo ahínco la sonrisa que la ternura. Y la verdad es que como en otras películas sin duda más reconocidas como “Entre copas” o “Little miss sunshine”, lo consigue.

Y si la película consigue transmitir tan bien su mensaje, sin duda es gracias a las excelentes actuaciones de Michael Douglas, como padre irresponsable, mentalmente inestable, pero afectuoso y Evan Rachel Wood, quien pese a que su padre ha llegado un momento que parece ser más un lastre que una referencia, trata de apoyarle.

Una película que más allá de la trama del hilo conductor, con la búsqueda del oro español como eje principal, trata sobre el amor y el respeto que existe en una relación padre e hija. De la necesidad de marcarse metas en esta vida, por ridículas que le puedan parecer al resto del mundo y de la necesidad de creer y apoyar a los tuyos. De que pese a que la madurez parezca ser el contrapunto natural a la libertad y la fantasía, quizá no se pueda vivir sin ilusiones, aunque sean a veces estas ilusiones se reduzcan a metas tan pragmáticas como un lavavajillas.

Una película tierna, divertida, ligera y breve, pero aún así mucho más rica y recomendable que obras presuntamente más sesudas.

Ghost World

Es curioso como puede cambiar la percepción que se tiene de una película con el tiempo. Recuerdo que la primera vez que vi esta película me pareció lenta y ciertamente aburrida, y es que supongo que en ningún momento llegué a entrar en ella y ni a creerme sus personajes. Posiblemente la vi demasiado joven y muchos detalles se me escaparon.

Ayer volví a verla, y debo admitir que las sensaciones que me transmitió fueron completamente distintas. El personaje de Enid cobró una nueva dimensión. Su cinismo y desprecio como mecanismo de protección respecto al mundo que le rodea es el que sostiene la película y ver en ese cinismo el reflejo de la inmadurez y sus inseguridades son la clave para entrar en la historia. En el otro lado de la balanza, el personaje de Rebeca encarna a la adolescente que desea crecer, pero que parece que para mantener a su amiga a su lado deberá tirar de ella. En medio aparece el personaje de Seymour que dibuja a toda esa gente a la que todo el mundo señala como rara y que termina creyéndoselo para acabar encerrándose en su pequeño mundo enterrándose en vida aferrámdose a sus pequeñas obsesiones. Una película que con su estética y personajes va dibujando una historia que se mueve constantemente entre la esperanza y el desengaño y que pivotando alrededor de Enid nos dibuja sus primeros pasos hacia la madurez.

Por momentos recuerda a American Beauty a la hora de plantear el dibujo de la cara menos amable de la sociedad occidental, en otros momentos recuerda a Beautiful Girls, pero mostrándose más ácida y carente de esperanza en el camino que lleva a uno a asumir la madurez.

Una película que requiere de un cierto estado de ánimo para entrar completamente en ella, para sumergirte por completo en todos los matices que inundan la historia de Enid y el mundo que le rodea, pero una película que una vez dentro retrata con precisión lo que significa vivir tras una coraza que se resquebraja poco a poco.

District 9

De más a menos (7)

El planteamiento de la película es relativamente innovador y es que partiendo de un inicio en clave de falso documental logra, de un modo dinámico y fluído, introducirnos los principales protagonistas y toda la trama inicial, además con las dosis justas de humor y acción para que esta primera parte no sea demasiado pesada y consiguiendo a base de intercalar escenas propias del documental con escenas propias de una película más convencional de modo que, poco a poco, las segundas tomen el protagonismo respecto a las primeras un paso suave a una segunda parte mucho más convencional, y aquí es donde se encuentra el mayor pero de la película.

Y es que mientras la primera parte es brillante, explicando de un modo interesante y dando la información justa en cada momento para que el espectador siga queriendo tirar del hilo, la segunda es demasiado convencional y padece de muchos de los defectos de las películas del género. En otras palabras, cuando el ritmo se acelera y el thriller deja el paso a la acción, la película empieza a perder coherencia, detalles importantes se pasan por alto (¿por qué los extraterrestres no utilizan sus armas?) y además se toman demasiadas licencias en las escenas de acción que hacen que la película vaya perdiendo paulatinamente el tono de absoluta verosimilitud del que había hecho gala hasta entonces.

Aún así la película sigue siendo muy recomendable, por su planteamiento novedoso, pero, sobre todo, muy bien llevado y que únicamente termina flojeando cuando se decide optar por el planteamiento más convencional en el tramo final que acelera la película innecesariamente y vuelve el argumento demasiado plano y previsible sin terminar de dibujar personajes que hubiesen podido resultar interesantes (por ejemplo el suegro resulta demasiado estereotipado) y el final algo precipitado.

Sin embargo, pese a todo, muy posiblemente terminará siendo la mejor película de ciencia ficción del año y por lo tanto una cita ineludible para todos los amantes del género.

Up

Pixar mantiene el listón (9).

Tras la excelente Wall-e, temía que Pixar en su siguiente producción bajase el pistón y volviese a un tipo de producto más enfocado directamente al público infantil como podía ser Ratatouille, por suerte, se han decidido por seguir la línea de su anterior trabajo y ofrecer una película de animación para adultos con la que los niños puedan disfrutar.

Las similitudes con Wall-e son múltiples. Como en su anterior producción se observan claramente dos partes. La primera, donde se nos introduce la historia y los personajes es donde la película brilla con más fuerza. En escasos minutos nos cuenta la historia de una pareja que se conocen de niños, se enamoran, viven toda una vida juntos, con sus alegrías y sus penas y, sobre todo, sus ilusiones frustradas. En escasos veinte treinta minutos nos dibujan una historia de amor auténtico mucho más tierna que la de muchos pastelones románticos. Luego terminan de dibujar el personaje principal de una forma directa, divertida, un viejo cascarrabias nostálgico que a los niños provocará risas y a los adultos sonrisas agridulces, un personaje, que dentro de la limitación de su público potencial, recuerda al personaje de Eastwood en Gran Torino.

Y luego empieza la segunda parte, y como en Wall-e, aquí la película pierde fuelle, pero en esta segunda parte, bien sea porque la primera parte de Wall-e es excepcional, bien sea porque esta película está mejor llevada, no se acusa tanto el cambio de ritmo. En esta segunda parte aparecen la mayor parte de concesiones al público infantil, los chistes, las persecuciones, la acción, el villano (más humano que de costumbre y con una historia verosímil detrás), pero en todo momento hay especial cura por lo que significa el pasado y las ilusiones del abuelo representadas en esa casa y como consigue superar a través de sus nuevas experiencias y amigos la perdida de su amada representada por esa casa.

Como Wall-e, una película especialmente recomendable para adultos y que los niños van a disfrutar sin problemas.

The Wrestler

El ídolo y el antihéroe (8).

Una historia aséptica, despojada de virtuosismos vacuos, una película que no parece de Aronofsky, y no voy a decir que eso sea necesariamente malo, Pi es una excelente película, pero lo cierto es que esta historia lo agradece.

Una narración cruda de la vida de alguien que en un momento de su vida fue un ídolo, pero que el tiempo convierte en un fracasado que vive anclado en ese pasado glorioso. Un hombre que quiere seguir adelante haciendo lo que ha hecho toda su vida, lo único que cree saber hacer, lo único para lo que vale. Un hombre que pese a ser la sombra de lo que fue, vive aferrado a su pasado, creyendo que esa es su única alternativa para poder seguir viviendo, para que merezca la pena seguir viviendo. Sólo un hecho de fuerza mayor le obliga a replantearse esa vida, y cuando lo hace descubre que está solo, que reconstruir lo que ha perdido por el camino, lo que ha dejado que se marchite no es tan fácil. Ve los errores que ha cometido, los errores que aunque no quiera vuelve a cometer. Consigue ver esperanza en su hija, se hace ilusiones con la posibilidad de reconstruir su vida al lado de una stripper que también vive atrapada en un mundo que quiere abandonar, y termina por darse cuenta, que por mucho que lo desee, quizá él sólo ha nacido para una cosa, luchar.

Un radiografia del mundo de wrestling, del espectáulo de cartón piedra que es, de lo que hay detrás, y de lo que sucede con alguna de sus figuras. Randy es un personaje entrañable, Rourke hace un papelón, Tomei cumple y alegra la vista, y al final te quedas con la sensación de haber visto un pedacito de cruda realidad que termina con un final redondo, abierto, donde la esperanza o falta de ella queda a gusto del espectador.

Una película que quizá no se pueda alabar por su originalidad, las historias de fracasados es uno de los temas más recurrentes de la historia del cine y la literatura. Una historia que hasta un cierto punto sigue una pauta perfectamente establecida, pero aún a pesar de no rehuir ciertos lugares comunes (la familia desestructurada, la soledad, la mirada al pasado) si evita algunos convencionalismos (el desenlace, la solución al conflicto...) emociona, llega y te hace pensar.

La mejor película de Darren.

Gran Torino

Una obra menor... ¡Y un jamón! (8).

Y pensar que esta era la película pequeña, más personal y con menores pretensiones que filmaba Eastwood este año...

Porque señoras y señores de menor no tiene nada. Bueno, quizá las escasas pretensiones de un historia sencilla y bien contada. De una historia tópica y otras veces vista, pero en la que Eastwood, haciendo gala de un gran sentido del humor se da un homenaje mientras entre risas y sonrisas presenciamos un drama con más profundidad y matices de lo que uno podría esperar.

En Walt vemos a Harry el sucio, vemos a todos los grandes héroes, secos, llenos de aristas, que bajo un apariencia ruda esconden un buen corazón. Y lo vemos en el ocaso de su vida, vemos a todos y cada uno de esos personajes reflejados en un hombre íntegro, pero lleno de fobias, que debe afrontar sus conflictos y superar sus prejuicios. Racista, mal padre, antipático, pero también un hombre noble y disciplinado, de valores sólidos y personalidad fuerte. Un hombre hecho a sí mismo que en el ocaso de su vida termina dándose cuenta de muchos de sus errores... errores que como siempre, termina por enmendar a su manera.

Una película divertida, emotiva, con un Eastwood enorme interpretándose por enésima vez a sí mismo. Un Eastwood fiel a sus principios. Una película que pese a no innovar a ningún nivel. Que pese a ofrecer algo ya conocido, algo previsible, terminas viendo con simpatía y con cariño. Una película donde Eastwood, por enésima vez nos brinda su última gran interpretación, al menos hasta que la productora vuelva a exigirle una cara famosa para financiar su siguiente proyecto. Una película sin grandes pretensiones donde Clint se da un gran homenaje a sí mismo. Ojalá todas las obras menores de todos los grandes directores fuesen tan buenas como ésta.

Altamente recomendable.

Un brillante acercamiento a los hechos... no así al héroe (8).

Esta película es una maravilla como narración de una sucesión de hechos. Una película que es un prodigio de ritmo, que sabe cuando frenar y recrearse en una escena, que maneja el tempo de manera excepcional para crear tensión e intriga, que narra con soltura la concepción del plan y su ejecución, que incide en sus virtudes y en porque salió mal y que trata de retratar los pormenores del asunto para que cualquier espectador pueda comprender todo lo que sucede en pantalla, pero sin profundizar en la complejidad y los entresijos del plan.

Valkiria, de este modo, podemos decir que es una gran película de Hollywood, ofrece entretenimiento, una excepcional factura, sentido del espectáculo y caras conocidas, y además trata con respeto una historia en la que no se permite muchas licencias, o al menos no se permite muchas de las que cantan.

Ahora bien, la película no es redonda, la película está perfectamente estructurada como narración, pero falla en la profundidad, el mimo con se ha tratado toda la sucesión de acciones para que atrapen al espectador y no sienta en ningún momento tedio falta en el dibujo y perfil de los personajes, que poco a poco vamos asociando a diferentes arquetipos, muy de una sola pieza. Cruise interpreta un héroe de firmes convicciones, inquebrantable, firme, con las ideas muy claras y en el que no se aprecia vestigio de duda o debilidad y que antepone sin dudar el futuro de Alemania al suyo propio. Un héroe completamente idealizado que termina por no resultar humano. Las escenas con su familia, sin sitio para las discusiones, con una mujer que comprende y acata lo que va a hacer su marido no ayudan a mejorar esa imagen y a dotar de humanidad al protagonista de la historia. Y lo peor es que esta descripción tan acurada como simplista se puede aplicar a todos y cada uno de los personajes, por lo que terminas teniendo la sensación de un punto de artificiosidad que emborrona un poco la impresión global que se obtiene de la película.

Una película por otro lado vibrante, entretenida, capaz de atrapar irremisiblemente al espectador y catapultarlo dentro de un thriller brillantemente construido, un engranaje perfecto, pero cuyos protagonistas terminan por no resultar lo suficiente humanos, lo suficiente de carne y hueso, como para que la experiencia que proporciona esta película sea completa.

Una película muy recomendable para pasar un muy buen rato en el cine, ideal para acercarse a la historia de esos hombres y querer saber más, pero que por desgracia parece más concebida como cine de puro entretenimiento que como cine con ganas de aportar profundidad a la historia.

Mi nombre es Harvey Milk

Harvey Milk: El activista... ¿pero y la persona? (8)

Un trabajo tan sobrio como todos los que nos acostumbra a ofrecer Gus Van Sant, quizá menos personal que Elephant y Last Days, por lo tanto más convencional. Quizá más en la línea de otros trabajos como "El indomable Will Hunting" y "Descubriendo a Forrester" historias lineales, contadas con buen pulso, con un ritmo justo, que no llegan a aburrir y en que casi todo está allí por alguna razón. Películas que no ofrecen nada nuevo, pero que resultan trabajos sólidos y efectivos.

Descubriendo a Harvey Milk es precisamente eso, una película a la que no se le pueden achacar muchos defectos, con una historia que va desgranando detalles sobre el personaje poco a poco, que no se hace pesada y que además goza de la magnífica interpretación, como es habitual, de Sean Penn y donde el resto del reparto ralla también a un muy buen nivel.

Una película que difícilmente decepcionará a nadie, pero que sin embargo, resulta tan pulcra y sobria, que por momentos parece que le falta fuerza. En contados momentos llegamos a empatizar con la historia, el personaje está tan bien definido como presentado de un modo distante. Es un retrato fiel carente de personalidad en muchos tramos y que precisamente cuando intenta acercarnos más a la vertiente humana, más que a la de activista político, la película en cierto modo hace aguas de tal modo que algunos fragmentos resultan algo más que prescindibles (toda la historia y personaje de Diego Luna).

Una película quizá algo más fría de lo que debería haber sido, pero que gracias a la magnífica interpretación de Penn y al buen pulso de Gus termina resultando un producto más que notable.

En definitiva, una película muy recomendable, pero cuya historia no causa una impresión tan honda como debería, ni el personaje termina resultando tan cercano como es deseable que suceda en un biopic.

Zoolander

El divertido mundo de la moda (7).

Parodia freak, absurda, excesiva y genial del mundo de la moda. Supongo que este sería el resumen de las sensaciones que me ha dejado esta película que, antes que cualquier otra cosa, pretende hacer reír al espectador a base de gags facilones, pero que además ofrece una crítica, que a pesar de su trazo casi tan grueso como su humor, resulta bastante incisiva sobre el mundo de la moda.

Resultado, una película con la que reírte, sencilla, que busca el gag fácil y que a pesar de buscar la situación absurda no resulta estúpida. Cosa que sucede con tantas otras parodias que proliferan como hongos últimamente y con las que poco más puedes hacer que reírte de ellas.

No voy a decir que es un peliculón, simplemente una película que juega bien sus cartas, divertida, entretenida y que trata con respeto al espectador ofreciendo un guión tan absurdo en su historia como rico en sus gags y detalles.

En definitiva, película fácil, bien hecha, que cumple y divierte, poco más puede pedírsele. Ideal para echarse unas buenas risas.

La ola

Contra todo pronóstico, consigue convencer (8).

Cuando me cruce por primera vez con esta película por la red pensé: "Un planteamiento interesante, pero tiene todos los números para ser un truño". Poco después empecé a oir voces que hablaban bastante bien de la película junto con unas pocas que la defenestraban. Mi opinión no canvió, seguía pensando que sería un truño, pero el hecho de oir hablar bien de ella junto al hecho de que el director era Dennis Gansel que nos había un producto más que competente y sobre todo muy sobrio con Napola además de descubrir que está película está basada en hechos reales sucedidos en un instituto de Californi hicieron que le diera una oportunidad y ha merecido la pena.

La película sigue adoleciendo de los mismos defectos que le aprecie a este director en Napola. Historia con una estructura muy definida donde cada personaje cumple una función y responde a un estereotipo, lo que hace que el espectador experimente una sensación de simplez, de falta de matices. Un pulso firme que hace que la historia mantenga un buen ritmo, pero que parece no dejar hueco a la sorpresa y una sensación de factura demasiado mecánica y convencional que da a la película una apariencia de telefilm.

Pero más allá de todos esos defectos de forma, a diferencia de Napola, está película sí que asume riesgos. Primero en plantear una historia tan delicada y cuya verosimilitud el espectador pondrá constantemente en entredicho. Y segundo por optar de adaptarla a una estructura tan asociada a productos mainstream como es las películas sobre adolescentes, centrandose en los mismos temas de siempre y respetándo tanto los cánones, hecho que de jugar mal las cartas podría restar aún más verosimilitud a la historia.

Y como en Napola Gansel consigue dotar a esta película de un aspecto sobrio, serio y verosímil, o al menos coherente. Traza con pulso firme como "La ola" puede abrirse hueco entre esa comunidad de estudiantes. Como más allá de lo que uno pueda pensar a título individual el sentimiento de comunidad y de grupo puede arrastrar a uno.

El hecho de tratar con estudiantes de instituto, mentes en proceso de formación y por lo tanto más manipulables, junto con el hecho de presentar una historia sin extremismos o situaciones excesivas (aunque a título personal yo hubiese eliminado toda la movida que se produce de noche con las pegatinas) hace que el desenlace final, aunque alguien pueda considerarlo excesivo y sobre todo efectista, resulte convincente.

Una buena película que no es redonda, pero cuyos pequeños defectos se le pueden perdonar viendo el rigor con el que se ha tratado una historia que, recordemos, tiene su base de realidad.

How to lose frinds & Alienate People

Otro giro de tuerca a una fórmula que funciona, pero... (7).

... que giro de tuerca tan bien dado. Porque si bien es cierto que la película analizada fríamente no aporta nada al género, es más su argumento se desarrolla siguiendo los más estrictos cánones de cualquier producto similar que se te pase por la cabeza y por lo tanto el nudo y desenlace es completamente previsible, lo cierto es que a pesar de resultar tan previsible tiene los suficientes detalles para situarse por encima del resto de compañeras de género.

Para empezar pretende ser divertida y dinámica, y en ningún momento se esconde de ello. No pretende ocultar su naturaleza de comedia simple y gamberra y aprovecha la mínima oportunidad, el mínimo resquicio para meter un gag sin importar lo estúpido, soez o absurdo que pueda parecer y la verdad es que se agradece ya que de este modo garantiza rizas de modo continuo a lo largo del metraje.

Lo siguiente a mencionar... SImon Pegg es un crack, sin más. Es el típico actor con un don para la comedia, las muecas y las situaciones vergonzosas y además su aspecto favorece que te creas todas esas escenas. Y el resto del reparto está a la altura, especialmente Jeff Bridges, aunque Dunst y Fox no desentonan.

Y la guinda la ponen la cantidad de mujeres espectaculares y altísimas que aparecen por minuto de metraje.

En definitiva, una comedia gamberra sobre los entresijos de las celebridades de Hollywood que en su intención de no querer ser más de lo que es termina resultando fresca, divertida, bien construida y tremendamente disfrutable. Si no una de las mejores comedias del año, sí una de las mejores películas de humor. Risas garantizadas y cuando termina, a pesar de no haber visto nada nuevo no tienes la sensación de haber visto una mera excusa para meter gags uno tras otro.

Destino Canadá

Ambos lados del espejo (8).

Una de esas películas que no te esperas y te sorprende. Cuando uno espera encontrarse con una comedia ligera y una crítica fácil a Estados Unidos y la política de Bush uno se topa de bruces con una comedia que se acerca más al drama, con prácticamente ningún momento cómico o de humor puro y duro que busque la carcajada en el espectador, de hecho incluso llegan a escasear los momentos que buscan la sonrisa cómplice, pero aún así es una película divertida, que sabe crear una atmosfera verosímil y cuyo guión no tiene grandes lagunas.

La crítica que uno espera hacía la organización Bush resulta ser más elaborada y sutil de lo que a priori podía parecer y termina mirando hacia los dos lados de la frontera. La relación entre los dos personajes, polos prácticamente opuestos, resulta coherente y los diferentes giros en el guión resultan sorprendentes, pero creíbles.

El único pero que puede ponérsele es que por momentos se excede en el desarrollo de los soliloquios sobre la crítica Bush del protagonista y que por momentos llega a pecar de sensiblera.

A pesar de todo una buena película, sencilla, sin grandes pretensiones y que termina resultando simpática, una muy buena road-movie que consigue resultar una película entretenida, con contenido, divertida y realmente recomendable.

Léolo

La flor que crece entre la maleza (8).

Esto es lo que es Léolo. Un niño perspicaz, inteligente, curioso que debe vivir y crecer en un entorno decadente, oscuro, decrépito. Un niño que vive con una familia a la que llega a despreciar, pero a la que no puede evitar querer. Una película que des de la visión del niño narra el descubrimiento de sentimientos encontrados: el sexo, el odio, la envidia y el amor, sobre todo el amor, des del primer amor, utópico e irracional, al amor hacia su madre, su hermano y el extraño cariño que siente hacia el resto de su familia. Un niño que para evadirse debe refugiarse en el placer de la lectura, la lectura de un solo y único libro que con el tiempo termina llevándolo al placer de la escritura y es a partir de sus textos donde crece la historia y de hecho es lo que realmente le da sentido a todo el film.

Porque a pesar de que la película es una pequeña maravilla, con una ambientación y fotografía que parece buscar constantemente el punto de belleza en lo dantesco y que busca la continua huida hacia lo onírico, uno no puede evitar pensar que todas esas imágenes de tan bella factura no son más que el complemento accesorio a esa voz en off. Que sin ella nada tendría sentido y que ese texto sin imágenes podría llegar a ser igual de bello. Uno tiene la sensación de estar viendo un libro, un libro bellamente ilustrado, pero cuya fuerza radica en un texto magnífico al que le acompañan unas imágenes potentísimas, bellas, arriesgadas, pero que llegan a parecer prescindibles.

Sin embargo, y a pesar de esta pequeña sensación, lo cierto es que es una película casi hipnótica, que te atrapa poco a poco en su atmosfera, que te seduce con el texto y se te graba a fuego en la memoria gracias a sus imágenes.

Una muy buena historia, que la única pega que se le puede poner es que llega un momento en que piensas que no estás viendo cine, si no que te están leyendo un libro. Quizá no sea un defecto, pero definitivamente no puede ser bueno que una película de una fotografía tan bella y cuidada transmita tan poco si no fuese por la brillante voz en off.

Un verano con Mónica

El amor, la ilusión de juventud y el desengaño contado des de la más absoluta precisión y distancia (7).

Una película bien hecha, con muy buena fotografía, una estructura muy bien definida, llena de matices, pero que no deja pozo. Resulta distante y la historia a pesar de no obviar nada importante abusa de la elipsis en el punto en que provoca en el espectador una sensación de dispersión, sin dar tiempo a asimilar lo sucedido en la escena anterior y quizá peque también en ciertos momentos de un punto de excesiva teatralidad.

A pesar de todo la película es buena, cuenta la historia con precisión, quizá no llegue a emocionar lo suficiente en ningún momento, pero consigue contar y plasmar en una película relativamente breve la ilusión de la juventud, el deseo de huir de la rutina, la felicidad efímera y el más duro desengaño que desemboca en una vuelta a la rutina que queda magníficamente retratada en una última escena que parece abrir y cerrar la película. Todo esto a través de dos personajes casi antagónicos que se unen en una bonita historia de amor con fecha de caducidad.

El problema es que a esta historia tan bien definida le falta alma, es demasiado fría y si todos estos elementos no consiguen transmitir la emoción que llevan asociados la película se queda coja, y a mi excepto muy contadas escenas no me ha llegada a transmitir ninguna emoción especialmente intensa.

En definitiva, una muy buena película, pero que no termina de llegar, tan precisa como distante, tan cuidada como fría, un bello retrato que parece carecer de alma.

A pesar de todo, muy recomendable, aunque sólo sea para apreciar el que para mi es el mayor logro de la película, el magnetismo que desprende la protagonista a pesar de su más absoluta vulgaridad.

El último beso

Las crisis que vienen y van (8).

¿Que sucede cuando tu mundo se desvanece? ¿Que pasa cuando todas tus ilusiones de juventud empiezan a verse encorsetadas por una vida que parece abocada a la rutina? ¿Que sucede cuando parece que te das cuenta que no quieres hacerte mayor?, ¿o cuando te das cuenta que no eres quien creías que llegarías a ser? Pues que se entra en crisis.

Básicamente esto es lo que narra esta película, otra película sobre el complejo de Peter Pan, un grupo de amigos treintañeros atrapados o por trabajos que no les satisfacen, por la vida en pareja o por el miedo a caer en la rutina ante la espera de un niño y la consolidación de una familia.

Una película que aprovecha además las relaciones con los padres de una de las protagonistas y la pequeña aventura del protagonista principal con una adolescente para retratar, de forma breve, pero suficiente las diferentes crisis o formas de enamoramiento con la edad.

Una película que abarca bastante y parece convencer, a pesar de que algunos diálogos y situaciones parezcan algo precipitadas y forzadas, y que además consigue escapar de un final tópico y facilón gracias a una brillante última escena donde parece sugerirnos que muchas veces las cosas sólo se arreglan para que se vuelvan a estropear, y que los errores se repiten tarde o temprano, y es que como se dice en un momento de la película: "Las crisis vienen y van" y que quizá en la ignorancia esté la felicidad.

En definitiva, una película bien hecha, entretenida, con personajes bien dibujados, una historia que avanza a buen ritmo y un final, que a pesar de tener la sensación por un momento de ser el típico pasteleo, termina resultando redondo. Una película que a su manera, termina resultando extrañamente optimista, pero con un deje irónico que impregna al film de una personalidad propia.

2001: Una odisea en el espacio

Tan brillante como megalómana (7).

Kubrick se gustó demasiado a sí mismo en esta película. Quiere construir una enorme metáfora existencialista sobre el ser humano y lo consigue, pero en mi opinión no escoge el camino correcto.

Una metáfora debe ser sencilla en sus formas, pero sutil y compleja en sus matices, debe acariciar el subconsciente del espectador y este debe ser capaz de asimilarla sin esfuerzo, como algo natural. En cambio en el film de Kubrick esa metáfora se muestra de forma artificiosa, nada sutil, complicada y mareante, hecha con trazo grueso y remarcando lo que significa cada cosa, para luego complicarlo todo en un montaje que resulta pedante.

Nadie podrá negar que la película, como todo lo que hace Kubrick, es técnicamente irreprochable, tampoco nadie le negará que el discurso es atractivo y tampoco nadie puede negar que fragmento a fragmento 2001 es una película preciosista y precisa, pero en mi opinión falla como conjunto, ya que la sensación que me transmite la película es que Kubrick se empeñó en demostrar al público lo brillante que era. Se empeñó en crear imágenes oníricas una tras otra, se empeño en buscar paralelismos de gran belleza y en todo ese empeño se olvidó que muchas veces la grandeza de una obra de arte está en la sencillez formal y la complejidad inherente. La obra de Kubrick resulta profunda, pero formalmente demasiado complicada y recargada, la obra de un director autocomplaciente y casi egocéntrico y esta sensación hace que la película me deje frio.

Una muy buena película cuyo enfoque no me termina de convencer, quizá merecería más nota, pero el saber que para expresar toda esa carga filosófica no es necesario recurrir a un montaje tan recargado, como por ejemplo sucede en Blade Runner, hace que le deba dar un ligero tirón de orejas a Kubrick.

De todos modos una película que debe ser vista, uno de los clásicos del siglo XX y una película de referencia del que posiblemente es el mejor director de la segunda mitad del siglo pasado.

Brick

Cine negro en clave teen (8).

Un homenaje en toda regla a uno de los géneros que más obras maestras ha dado en la historia del cine. Una película que cuida con detalle y esmero todos los clichés y características que hacen grande una película de este género, pero situando la acción en un ambiente de instituto, y que da como resultado una película algo más que curiosa, casi redonda.

La fotografía es elegante, a pesar del uso del color, parece que la técnica empleada sea más propia del blanco y negro, buscando el claroscuro constantemente y dando un aire muy cincuentero tanto a los encuadres como al tono. El guión es preciso y certero, los diálogos, como no pueden ser de otro modo, breves, agudos y concisos, la historia mantiene un ritmo sostenido des de su inicio, el montaje, prácticamente y lineal es capaz de jugar con el espectador sin necesidad de engañarlo.

Una película de auténtico cine negro, con sabor añejo y toda la fuerza del cine actual cuyo único defecto radica en que por desgracia la historia, pese a ser redonda no encaja con el encuadre buscado, es decir, es una historia para haber sido ambientada en cánones clásicos y adultos del cine negro y que protagonizada por adolescentes pierde gran parte de su credibilidad. No obstante, y a pesar de esa pequeña licencia, el producto tiene fuerza y engaña, y a pesar de que el enfoque es fallido, lo cierto es que era original y prometedor y que seguramente si se hubiese tratado la historia de un modo más realista hubiese perdido gran parte de la fuerza y encanto que tiene.

En definitiva, una sorpresa tremendamente agradable y un trabajo muy recomendable.

Dark City

Mejor que Matrix (8).

Dicen que Matrix se inspiró en ella, yo a pesar de las similitudes lo dudo mucho, pero lo que sí que tengo claro es que a esta película se le dio mucho menos bombo del que merecía.

Una película que a partir de un presupuesto humilde consigue crear una historia realmente atractiva, que atrapa al espectador y que a mí personalmente me parece más poética y cautivadora que la de Matrix, tanto los decorados, como la fotografía, como la ambientación y el tono, así como los personajes me parecen más trabajados y profundos y en el global sólo desmerecería un final algo precipitado y que deja a relucir todos los defectos que se le pueden achacar a una producción de serie B.

Sé que podría seguir indagando más en la historia y destapar más detalles para defender está película en su comparativa con la de los Wachowski, sé que el hecho de que Matrix supusiese en algunos aspectos un antes y un después en algunos aspectos cinematográficos juega en su contra y también sé que eso ha creado una cierta aura a su alrededor, pero por favor, no se dejen engañar, borrad los prejuicios y las comparaciones odiosas y disfrutad de esta maravilla que lo único que la empaña es la manca de presupuesto en algunos momentos de su realización y que en mi opinión, partiendo de un planteamiento similar, es netamente superior a la primera entrega de las aventuras de Neo.

Soñadores

El peligro de soñar despierto (8).

Un cóctel bien servido donde se mezclan muy buenas interpretaciones de jóvenes valores, con sensualidad, erotismo, amor y un toque perverso acompañado de una historia que atrapa y te mantiene pegado a la pantalla.

La verdad es que Bertolucci termina componiendo una pequeña obra maestra, una película que realmente merece el calificativo de película de culto, tanto por sus formas como por su fondo, por el toque transgresor unido al buen hacer de un magnífico cineasta, así como el modo en que retrata una juventud confundida, en una época de liberación sexual a veces no del todo bien entendida, donde se permite el juego al límite y donde además, la cultura y el pensamiento social alternativo toman un protagonismo mesurado y necesario en la película, terminando por componer un retrato a partir del ejemplo y la metáfora muy atractivo de una juventud de una época muy concreta de nuestra historia reciente.

En definitiva, una película recomendable, atractiva, bien hecha, que ofrece muchos y buenos alicientes y cuyos únicos defectos quizá radiquen en un ritmo algo pausado y un final un poco efectista, aunque más que correcto.

Memento

Una experiencia inolvidable (9).

Una película exigente, críptica, pero tremendamente coherente y que ofrece una gran recompensa al espectador que haya prestado suficiente atención a los detalles.

Una película que se construye, o más bien se deconstruye paso a paso, a un ritmo constante, dando al espectador la perspectiva justa en cada escena para que pueda hilar la trama consistentemente, pero dando siempre la medida justa para que la tensión e intriga se mantenga constante hasta el final sin desvelar en ningún momento más de lo necesario.

Una película tan bien hecha que no necesita de giros bruscos o trampas para atrapar y sorprender, una película cuyo mayor éxito radica en el arriesgado planteamiento que bien llevado constituye una fórmula de éxito segura, pero que debía ser tratado con maestría y por suerte así ha sido.

Guy Pearce construye un personaje magnífico y el resto del reparto está a la altura, una pequeña maravilla, un película de culto que en este caso aporta algo más, repito, es exigente, pero merece la pena, como también merece la pena darle un segundo visionado para terminar de ver el enorme ejercicio de precisión realizado por el director, si bien es cierto que se toma algunas licencias respecto a la enfermedad del personaje y al funcionamiento de su memoria, pero que resultan totalmente necesarias y que no entorpecen ni minvan en absoluto una obra prácticamente redonda. Muy recomendable.