Gran guión, mejores interpretaciones (8).
Al iniciar la película tienes la sensación de ver una Sienna Miller interpretandose a sí misma, las similitudes entre personaje y actriz son enormes lo que hace que irremediablemente te creas el personaje, y en películas de este tipo, donde la fuerza y credibilidad de la misma depende de la veracidad y calidad de los interpretes, con esto ya tiene medía batalla ganada, la otra mitad depende, obviamente, de la calidad del otro personaje y la habilidad del actor para nivelar el duelo interpretativo, y hablando de Steve Buscemi está claro que las expectativas quedan colmadas, sin duda una agradable sorpresa, que además viene aderazada con un guión inteligente, un metraje corto que da intensidad a la película y un final sorprendente en su justa medida, que consigue su objetivo, sorprender al espectador sin que este se sienta engañado, es decir, que en este caso, y a diferencia de otras películas está no recurre a un desenlace tramposo, simplemente tiene un final perfecto que termina siendo la puntilla a una película que engancha y se disfruta, y que gracias a su ajustado metraje (a veces muchos directores deberían entender que menos es más) te deja con ganas de más, aun sabiendo que la película es redonda.

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